Apa trons!
Con los tiempos en los que corren, donde la meteorología, y la hierba no nos da muchas alternativas, aprovechamos este martes, ayudado por los cirros, para sacarle jugo a un día muy bueno de vuelo.
Salimos prontito con bastante térmica desde el agujero de Zizurkil, y aprovechando las térmicas cuando se orientaban, y a base de zapatilla subimos al Ernio, y con altura de unos 900m nos lanzamos Aerolito y Yo hacia el interior, que estaba bastante estable.
Capi que llegó más tarde, se le puso el viento de atrás y tuvo que esperar casi una hora entre prepararse y salir, pero se pudo juntar con Aku y Kaxero que salieron de arriba de Villabona sin problemas, y se fueron al agujero de Leiza, que estaba algo movido.
Nosotros proseguimos hasta Txindoki, recorriendo las Malloas hasta San Miguel de Aralar, y nos lanzamos hacia Aizkorri, aunque con el miedo de pillar viento de cara, yo me di la vuelta antes (mejor que sobre la gasolina, que falte).
Luego nos juntamos en Ernio todos, y cada mochuelo a su olivo, Capi y yo estirando la última hora de vuelo antes del ocaso, con una restitución flotona colosal, muy flotona, dejando los motores casi al ralentí, alargando el planeo un poco más.
Las fotos del memorable día.
Con los tiempos en los que corren, donde la meteorología, y la hierba no nos da muchas alternativas, aprovechamos este martes, ayudado por los cirros, para sacarle jugo a un día muy bueno de vuelo.
Salimos prontito con bastante térmica desde el agujero de Zizurkil, y aprovechando las térmicas cuando se orientaban, y a base de zapatilla subimos al Ernio, y con altura de unos 900m nos lanzamos Aerolito y Yo hacia el interior, que estaba bastante estable.
Capi que llegó más tarde, se le puso el viento de atrás y tuvo que esperar casi una hora entre prepararse y salir, pero se pudo juntar con Aku y Kaxero que salieron de arriba de Villabona sin problemas, y se fueron al agujero de Leiza, que estaba algo movido.
Nosotros proseguimos hasta Txindoki, recorriendo las Malloas hasta San Miguel de Aralar, y nos lanzamos hacia Aizkorri, aunque con el miedo de pillar viento de cara, yo me di la vuelta antes (mejor que sobre la gasolina, que falte).
Luego nos juntamos en Ernio todos, y cada mochuelo a su olivo, Capi y yo estirando la última hora de vuelo antes del ocaso, con una restitución flotona colosal, muy flotona, dejando los motores casi al ralentí, alargando el planeo un poco más.
Las fotos del memorable día.
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